«El totalitarismo y su influencia en el fútbol»

¡No! El presente artículo no abarcará sobre directores técnicos, jugadores o dirigentes con actitudes totalitarias, aunque tranquilamente se podría escribir un texto amplio sobre dicha fauna. Pero no, aquí expondremos, básicamente, hechos históricos que hasta la fecha han dejado graves huellas en el deporte rey, tales como la relación del club italiano Lazio con la tendencia fascista de Mussolini o el hasta ahora cuestionado y supuesto impulso que recibió el Real Madrid por parte de Francisco Franco.



Hoy en día el fútbol es visto como un negocio capitalista, eso ya nadie puede negarlo, lo más importante ahora es encontrar un buen prospecto, darle el marketing debido y venderlo por millones lo antes posible. Y sí, es lo bastante joven, mucho mejor ya que se pueden sacar unos dígitos más a la transacción. Sin embargo, lo cierto también es que el fútbol es el deporte más democrático que puede existir en países como los de Sudamérica y es que se puede practicar en cualquier lugar. Basta un objeto que sirva de balón y otros más que hagan las veces de arco. Además, no es necesario saber el nombre de tus compañeros de equipo  o preguntarles cuál es su tendencia política para unirte en el abrazo de gol.  

Pero hubo un tiempo, en el siglo pasado para ser más específicos, que el fútbol dejo de ser visto como un pasatiempo para ser absorbido por diversos dictadores que buscaban mediante dicho deporte, enaltecer el nacionalismo de sus países y así sacar réditos políticos. A continuación haremos un repaso por los momentos claves en el que gobernantes autoritarios y/o fascistas pusieron sus tentáculos sobre tan noble deporte y lo ensuciaron a más no poder para su beneficio.

El mundial de Mussolini  

Benito Mussolini quedó muy disgustado luego que la realización del primer mundial de fútbol en 1930 le fuera designado a Uruguay y no Italia, esto a pesar de que su país estuvo en el bolo de los fuertes candidatos para organizar la justa deportiva, sin embargo, Jules Rimet –otrora presidente de la FIFA- se decantó por el país sudamericano por varios factores pero el más importante era que las consecuencias de la Primera Guerra Mundial aún no se habían disipado por completo en Europa.  

Pero Mussolini no llegó a dictador por casualidades de la vida, siempre tenía un plan, luego de perder la sede de 1930 ideó la estrategia para obtener un gran equipo, por ello ofrecieron grandes sumas de dinero y demás beneficios a los argentinos Luis Monti, Atilio Demaría, Enrique Guaita y Raimundo Orsi, de igual manera con el brasileño Guarisi, a fin que se nacionalicen y defiendan la camiseta azul.   

Cuatro años después, Mussolini volvió a la carga para obtener la organización del mundial de 1934 y esta vez sí la consiguió, ahora solo faltaba asegurarla victoria del equipo italiano. Entonces, se dirigió a Giorgio Vaccaro, presidente de la Federación Italiana de Fútbol, de la siguiente manera.

No sé cómo hará, pero Italia debe ganar este campeonato.
Haremos lo posible
No me ha comprendido bien, general. Italia debe ganar este mundial. Es una orden.

Ante las críticas por los jugadores nacionalizados, el entrenador Vittorio Pozzo manifestó que

“Si pueden morir por Italia, pueden jugar por Italia”.

Otro personaje crucial en la obtención del título de Italia fue el árbitro suizo René Mercet, designado para impartir “justicia” en el partido de cuartos de final que el anfitrión sostendría contra una muy superior España, por lo que a los azzurri solo les quedaba recurrir al juego fuerte y sucio haciendo gala de la frase fascista por excelencia “Vencer o Morir” y vaya que se lo tomaron en serio llegando a lesionar a un total de siete españoles.  Además, el réferi anuló dos goles legítimos a la furia roja, argumentando falsos fuera de juego. Italia pasaría a la final gracias a un claro gol en posición adelantada ante Austria, el cual creo que es incensario explicar fue validado por la terna arbitral asignada.

La final se jugaría contra Checoslovaquia, otra selección plagada de talentos y que en técnica era muy superior su rival. Al término del primer tiempo  la preocupación se había instalado en los altos mandos italianos, es por ello que un emisario del Duce bajó a los vestuarios y leyó un comunicado.

“Señor Pozzo, usted es el único responsable del éxito, pero que Dios lo ayude si llega a fracasar”. El profesor se dirigió a sus jugadores y les dijo “No me importa cómo, pero hoy deben ganar o destruir al adversario. Si perdemos, todos lo pasaremos muy mal”.

El partido culminaría 2 a 1 a favor de Mussolini. Lo había logrado, ahora más que nunca su imagen y supremacía cobrarían más relevancia. ¿Y, dónde estaba Uruguay? Pues,  el vigente campeón decidió no acudir al torneo porque Italia no asistió al de 1930, convirtiéndose así en la única selección que no ha defendido su título.

Hitler y el mundial de Francia

Tanto Hitler como Mussolini tenían en común –aparte de la ideología- el nunca haber visto un partido de fútbol, es más, aseguraría que Der Führer desconocía por completo los conceptos y reglas básicas del fútbol. Pero eso no fue impedimento para que se diera cuenta de la gran magnitud propagandista que el deporte podía acarrearle, seguramente asesorado por Joseph Goebbels,  por lo tanto el 12 de marzo de 1938, Alemania se anexionaría a la fuerza a Austria, convirtiéndola así en una provincia más de su territorio, esto con el  objetivo de aprovechar a los grandes jugadores austriacos del aquél momento, para así afrontar el mundial de ese año que tendría como sede a Francia.

Matthias Sindelar  era la estrella del equipo austriaco y conocido mundialmente como “El hombre de papel” debido a su contextura delgada que sobre el campo de juego lo hacía parecer una hoja de papel llevada por el viento cuando realizaba sus delicados regates. A pocos meses del mundial, se organizó un partido de despedida entre Alemania y Austria, pero este último liderado por Sindelar decidió hacerle frente al equipo teutón y lo venció por 2 a 0, lo peor vendría tras el segundo tanto cuando Sindelar realizó un bailecito que sería considerado como una ofensa frente al palco de las altas autoridades nazis.

Después del encuentro Sindelar adujo lesiones y hasta anunció su despedida del fútbol solo para evitar jugar por el equipo mixto alemán en el mundial de Francia. El 22 de enero de 1939 su cuerpo fue encontrado sin vida junto al de su novia en su vivienda de Viena.

A pesar de incorporar 9 jugadores austriacos al equipo alemán, este fue rápidamente eliminado de la contienda. En su primer partido contra Suiza terminaron empatados 1 a 1 y se tuvo que ir un segundo partido de desempate cinco días después. Suiza vencería por 4 a 2 y dejaría fuera a Die Mannschaft.

Los encuentros se siguieron dando y en cuartos de final, Italia (Otra vez, Mussolini!) se vería las caras con su gran rival y anfitrión, Francia. Mussolini dispuso que su selección acudiera al encuentro con un uniforme de color negro, a forma de homenaje a las “camisas negras” –grupo paramilitar de choque del partido fascista- además los jugadores realizaron el saludo romano, causando una ensordecedora silbatina por parte de los más de 61 mil espectadores.

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Italia venció 3 a 1 a Francia y tras derrotar por 2 a 1 a Brasil en la semifinal, disputaría su segunda copa del mundo contra Hungría. Antes del partido, el DT Pozzo recibiría un telegrama “motivador” del mismo Duce que decía: “Vencer o morir”. Italia ganaría su segundo mundial con un marcador de 4 a 2. Muchos años después, el arquero de la selección húngara diría:

Me contaron antes de empezar el partido que los italianos habían recibido un telegrama de Mussolini que decía: ‘Vencer o morir’. Nunca en mi vida me sentí tan feliz por haber perdido. Con los cuatro goles que me hicieron salvé la vida a once seres humanos”.

Pocos años después se desencadenaría la Segunda Guerra Mundial  y todas las competencias deportivas se vieron paralizadas, privando al mundo de grandes talentos futbolísticos y causando solo muerte y sufrimiento en Europa.

La Eurocopa de Franco

Francisco Franco gobernó y ofició como dictador de España desde 1939 a 1975, año en el que fallece (Pueden ver los chistes que se hicieron solo 2 días después de su deceso en el programa de humor americano Saturday Night Live). Antes de eso, en 1960, España debía jugar los cuartos de final de la Eurocopa contra la URSS, pero Franco puso como condición el jugar los partidos en campo neutral, lo cual fue rechazado por su contrincante. El diario soviético por excelencia Pravda, escribió que: “El régimen fascista español tenía miedo al equipo del proletariado soviético”. De esa manera, España desperdició la oportunidad de obtener su primera copa de Europa, ya que en sus filas contaba con jugadores de la talla de Di Stefano, Luis Suárez, Gento, Kubala, entre otros.

Llegaría 1964 y se debía celebrar una nueva Eurocopa, además coincidía con los “XXV Años de Paz”, lo cual significaba los 25 años del fin de la Guerra Civil Española. Por lo tanto, España solicitó organizar el campeonato para por un lado limpiar su imagen deportiva y por otro mostrar al mundo lo “bien” que se estaba con Franco.

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España venció a Rumanía, Irlanda del Norte, Irlanda y Hungría para llegar a la final contra su eterno enemigo, la URSS. El partido se desarrolló en el Santiago Bernabéu (hay que recordar que Franco fue un abierto simpatizante del Real Madrid) al que acudió Franco y donde fue muy bien recibido con vítores por los 120 mil asistentes. También es justo mencionar que los españoles simpatizantes del régimen odiaban en demasía a los bolcheviques, a quienes señalaban como principales causantes de la Guerra Civil debido a la ideología comunista que se intentó instaurar en el país ibérico.

Volviendo al encuentro, el resultado culminó con un 2 a 1 a favor de España sin necesidad de ir a tiempo suplementario, a pesar que URSS contaba en ese momento con uno de los mejores arqueros de la historia, Lev Yashin o conocido como “La araña negra”. Franco también lo había conseguido, la obtención del título le sirvió para afianzar aún más su imagen como el único gobernante que había “derrotado” al comunismo en 2 oportunidades y campos diferentes.

Videla y la goleada a Perú

Argentina como la mayoría de países de Sudamérica en la década de los 70 fue parte del denominado “Plan Cóndor”, el cual era una estrategia ideada por el norteamericano Henry Kissinger que tenía como objetivo principal apoyar gobiernos militares de derecha con el objetivo de impedir el avance del comunismo (en realidad no querían otra Cuba), esto en el marco de la Guerra Fría.

El general y gobernante argentino, Jorge Rafael Videla decidió emplear el mundial de 1978, realizado en su país, como un método de distracción sobre las miles de muertes y desapariciones que se venían realizando contra personas críticas al Gobierno. El periodista holandés Frits Jelle Barend que cubría el mundial, acudió a la Plaza de Mayo y filmó a las madres dando vuelta en círculos con pañuelos blancos, para luego denunciar la desaparición de sus hijos, ese fue el primer video que llegó a Europa y reveló lo que sucedía en medio de la fiesta deportiva.

Esas madres, como la mayoría de argentinos, no sabían que sus hijos estaban secuestrados a solo 700 metros del Estadio Monumental en la Escuela de Mecánica de la Armada, donde seguramente los gritos de tortura eran silenciados por la algarabía y júbilo de los goles anotados por Mario Alberto Kempes.

Dato extra: Se registraron 50 desapariciones durante el mes que duró el mundial.

Argentina llegó a la final tras vencer por 6 a 0 a una selección peruana que tuvo un gran desempeño en la primera parte de la competencia, lo demás es ya historia conocida y hasta libros se han escrito al respecto; el anfitrión necesitaba vencer por 4 a 0 a Perú y vaya que superó las expectativas. Pero lo realmente resaltante es que Videla bajara al camerino peruano acompañado de Kissinger y leyera un comunicado del también dictador militar Morales Bermúdez haciendo mención a la hermandad entre argentinos y peruanos y lo importante que era para el país obtener el título. Incluso el encargado de la delegación peruana era nada más y nada menos que “Paquito”, hijo del presidente peruano.

La final se jugaría contra Holanda (la naranja mecánica que jamás ganó un mundial) y terminaría a favor de la albiceleste con un 3 a 1. Todo el país era una fiesta y a los presos políticos hasta se les “permitió” celebrar la hazaña. En el 2008, César Luis Menotti, exentrenador de la selección argentina, aseguró que “Fui usado, claro. Lo del poder que se aprovecha del deporte es viejo como la humanidad”. Asimismo, lamentó haberse fotografiado con Videla tras la obtención del título de 1978. Esto claro está, porque Menotti era un afiliado al Partido Comunista. ¿Soy de izquierda pero cobró con la derecha? Queda en Menotti o como él mismo dice Hoy no lo haría, pero ahora es fácil decirlo”.

A modo de coda

Gerardo Caetano, exfutbolista y hoy historiador uruguayo, soltó una frase hace mucho tiempo: “Los que creen que el deporte no tiene nada que ver con la política o no saben nada de deporte o no saben de política”

Por su parte, Jorge Luis Borges aseguró que:

“El fútbol despierta las peores pasiones. Despierta sobre todo lo que es peor en estos tiempos, el nacionalismo referido al deporte, porque la gente cree que va a ver un deporte, pero no es así. La idea de que haya uno que gane y que el otro pierda me parece esencialmente desagradable. Hay una idea de supremacía, de poder, que me parece horrible”.

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