El último tour: 5 días junto a David Foster Wallace

David Foster Wallace irrumpió en el ambiente literario norteamericano  con “La escoba del sistema”, novela publicada en 1987, causando interés en los críticos que exhortaban a tener los ojos encima del novel escritor. Pero fue en 1996, con la monumental “La Broma Infinita” que se llevó los aplausos de toda la crítica y ganó la admiración de los lectores gracias a la densidad de sus 1079 páginas y 1 kilo 400 gramos de literatura posmoderna.

Foster Wallace se convirtió así en un rockstar y ello le dio mayor éxito con las mujeres. En un momento le preguntó a su amigo, Jonathan Franzen, si su único propósito en esta tierra “era meter el pene en tantas vaginas como sea posible”.

El también novelista, Jay Mclenerney, definió el libro como: “Algo parecido a un lustroso chasis Vonnegut envuelto en capas de Zola posmilenio”.

A pesar de ello, “La Broma Infinita” siempre ocupa un lugar importante en los rankings de libros de los que todo el mundo habla pero nadie lee o ha terminado de leer. Esto se debe a lo enrevesado de la historia y la gran cantidad de personajes (muchos de relleno) que se desenvuelven en ambientes cada vez más oscuros.

Incluso existen en la red diversos consejos para “leer La Broma Infinita sin morir en el intento” o “cómo leer (y sobrevivir) a La Broma Infinita”.

Aunque por supuesto terminas siendo tú mismo

El escritor David Lipsky, por aquél entonces periodista de Rolling Stones, solicitó a su jefe el permiso para acompañar a David Foster Wallace en la recta final de la gira promocional del libro. Durante 5 días fue el escudero de quien sería el próximo gran escritor americano y miembro ilustre de los llamados Wonder Boys.

Luego de ver la película, entiendes por qué (y aunque suene sorprendente) el artículo nunca llegó a publicarse en el magazine musical. Sin embargo, Lipsky recopilaría las conversaciones grabadas en cinta para en 2010 publicar el libro Aunque por supuesto terminas siendo tú mismo: un viaje con David Foster Wallace.

A 2 años del suicido de Wallace, la publicación fue un superventas en los Estados Unidos y luego sería traducido a lengua española. En 2015, se estrenaría el biopic El último tour, basado en dicho libro, sacando lustre –una vez más- a la figura del escritor desaparecido.

Conociendo a la persona tras el personaje

Lo realmente importante del film son las declaraciones y pajazos mentales de Wallace, algo que cualquier fan suyo agradecerá en demasía, así como la muestra del lado terrenal del escritor, quien muchas veces era inaccesible por cómo se mostraba en las entrevistas televisivas.

A simple vista, David Foster Wallace era un prodigio de las letras capaz de dejar en evidencia a cualquier entrevistador de la televisión gringa. Esto gracias a su verborrea que no solo recurría a la retórica, sino que echaba mano de su extensa bibliografía para filosofar sobre temas tan comunes como el consumo de la televisión y la cultura americana.

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Al respecto, Wallace siempre quiso dejar en claro a Lipsky que él solo era un típico ciudadano norteamericano que había intentado mostrar el estilo de vida que su generación no era capaz de ver. También desdeñaba de su inesperada fama, aunque en el fondo Wallace siempre quería destacar en algo. Lo intentó en el tenis sin éxito pero sí en las letras y aun así el camino no fue fácil.

“Pase 8 días en un programa de vigilancia de suicidas porque probablemente temía hacer alguna estupidez. En ese punto, mi ego estaba atrapado en la escritura, era lo único por lo que el universo me había obsequiado alguna gratificación. Sentía que mi vida estaba acabada con 28 años y me sentía fatal. No me quería sentir así e hice toda clase de cosas, empecé a beber mucho y follaba con desconocidas”

Otro dato revelador es ver a un David Foster Wallace capaz de encarar al reportero de Rolling Stone por creer que pulseaba (ligaba) a Betsy, su exnovia de la universidad. No permitiría ser hermano de leche de su entrevistador.

“Te he visto ligando con Betsy. No quiero que hable contigo. Te conté que Betsy y yo salimos juntos en la facultad, lo menos que puedes hacer es mostrarme algo de respeto. Se buen tío”

Foster Wallace solía mostrarse muy tranquilo en las entrevistas que daba, esto a pesar de poder estar incómodo  por la situación. Eso en un set de televisión, todo lo contrario en el día a día con Lipsky, a quien recriminó por no recordar dónde había estacionado su auto o por el hecho de preguntarle sobre el rumor de su consumo de heroína.



“No es verdad lo del rumor de la heroína. He pasado mi vida en las bibliotecas y no sería capaz de clavarme una aguja. Mi adicción principal toda la vida ha sido a la televisión,  ya te lo conté, pero  la adicción a la televisión es mucho menos interesante para tus lectores que algo como la heroína que confirma el mito del escritor. Pero sabes, porque no escribes lo que te salga del pene”

No caigan en la estupidez de cuestionar el papel de los actores, a menos que ustedes hayan estudiado actuación, aquí es de valorar la información fidedigna brindada por Lipsky. Eso es oro puro, pocas veces podemos “conocer” la mente de la persona detrás del personaje cubierto por la fama y reconocimiento.

“Los escritores no son mucho más listos que otras personas, pueden ser más convincentes en su estupidez o en su confusión. Pero creo que una cosa en la que me he hecho más listo es en la de no creer que sea más listo que los demás”

Y por favor, después de ver la película no asuman el papel de escritor atormentado o intenten copiar a Wallace, eso no es un juego. O como diría el argentino Rodrigo Fresán: “Niños no intenten hacerlo en casa, el influjo Wallace tiene el riesgo de provocar caídas en el ridículo de las que ya no te podrás levantar”

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