Escuchar a Dios: underground argentino de los 90

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Descubrí a Dios en el año 2018. Dicho enunciado sonaría muy extraño si no aclaro que me estoy refiriendo a una banda argentina de rock underground. Así es, conocí la palabra de Dios tras investigar todo lo referente al grupo Mueran Humanos.

Dios fue el primer grupo de Tomás Nochteff (bajo), Pedro Amodio (letra y voz) y Javier Aldana (batería) formado en  la Argentina de 1992. Un grupo que en la actualidad es considerado de culto por los jóvenes porteños debido a lo arrebatador de la propuesta sónica y a sus letras existencialistas.

Al igual que yo, el director de cine uruguayo, Mariano Báez, llegó a Dios mediante Mueran Humanos, cuando trabajaba unos videoclips para el nuevo proyecto de Nochteff, afincado en Berlín, junto a su compatriota Carmen Burguess.

Ese interés fue el que motivó a Báez viajar a Berlín, Mallorca y Buenos Aires para concretar este documental que fue estrenado inicialmente en 2013 y solo era posible verlo en festivales internacionales. Esto hasta noviembre del 2019, cuando Dios se apiadó de sus feligreses y pudimos disfrutarlo de manera gratuita en Vimeo y YouTube, «Escuchar a Dios».

La santísima trinidad

¿Es casualidad que tres jóvenes argentinos le pongan Dios a su banda? Yo creo que no, tal vez fue de manera implícita pero no se puede negar que hay todo un simbolismo en el número de los integrantes.

¿Y a qué sonaba Dios? Pues, cuando los escuche me era algo totalmente nuevo, extraño, atrayente, hipnotizador, vanguardista y más calificativos, pero aun así, no puedo definir su estilo. No eran punks, aunque tenían la actitud punk puesto que tomaban por asalto los escenarios donde no estaban invitados, cogían los instrumentos de otros grupos sin pedir permiso y se lanzaban al ruedo.

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Tampoco eran darks, aunque lo intimista de las letras de Amodio y el ritmo marcado por el bajo de Nochteff te confundieran al respecto. Además, no tenían la típica estética de los darks, se vestían como cualquier joven argentino que podías toparte por Corrientes.

Tal vez podría decirse que eran postpunk, pero en la canción Capitán Fiebre hay un saxofón que los acerca más al free jazz; en Cuando el amor cae se escuchan percusiones de metales típica de la música industrial; Los campesinos se acerca más al noise; entonces, volvemos a estar confundidos, así que lo mejor es solo disfrutarlos y dejar de lado nimiedades.

En 1996, la revista argentina Revolver decía de ellos lo siguiente: “La música ideal para escuchar en un auto rumbo al suicidio, letras devastadoras, música garantizada libre de guitarras. Bajo, batería y percusión hipnótica y obsesiva. 12 canciones debatiéndose entre la crisis existencial y el conflicto total”.

La reseña hace referencia al casette autoeditado de un show en vivo en el Centro Cultural Ricardo Rojas. Y creo que dichas palabras definen a la perfección lo  que uno experimenta cuando escucha por primera vez a Dios; y es que la sección rítmica sumado a las letras –qué letras, por dios- te atrapan y te dejan con una sensación de vacío por varios días.

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Una vez que los escuchas, no hay marcha atrás. Ya no volverás a ser el mismo ni a ver las cosas con los mismos ojos. Bienvenido seas, conocerás la desesperanza.

Más que letras, son poemas, Pedro Amodio debería ser considerado uno de los poetas argentinos vivos más importantes, pero no lo es, pasa casi desapercibido. No voy a decir que sus textos son pesimistas, aunque a simple vista podrían parecerlo, diría que son realistas o crudos. Amodio logró lo más difícil para cualquier letrista: captar el zeitgeist de su generación.

Con gran maestría, nos muestra la crisis económica del país (recordemos que en 2001 tras protestas, Fernando de La Rúa renunció a la presidencia y abandonó la Casa Rosada en un helicóptero), la decadencia moral, lo superficial de su sociedad, cómo las calles de Argentina se llenaron de cocaína –cada vez más y más mala- etc.

No por nada, alguien dijo que se trataba del Rimbaud argentino y que sorprendía aún más que no haya salido de un libro.

Martín Carmona escribiría una nota en la revista La novia de Tyson donde definiría así las letras de Dios: “Amodio, que detesta las comparaciones, prefiere escupir la acidez de la flema inglesa para empalagarse en un romanticismo agridulce, casi discepoliano, un idealismo esquizoide que oscila entre la imagen del amor puro de una princesa que espera a la venta y la eterna queja hacia el espantoso trabajo de los días aterradoramente calmos”

Tomás Nochteff toca el bajo como si se tratase de una guitarra, le pasa varios efectos para generar atmósferas mediante progresiones de acordes que calzan perfectamente con la batería de Javier Aldana, la cual es aporreada de manera tribal y hasta primitiva, haciendo recordar a Velvet Underground.

El mito de Dios

¿Es verdad que eran  tan maravillosos como todos hablan ahora? Bueno, cuentan que al inicio tocaban dos temas y la gente se iba de los shows, supongo que les parecía insultante hacer rock sin guitarras, algo por lo que también pasó Suicide en su momento. Luego se correría la voz y más gente empezaría a pagar un boleto para ver a Dios en vivo.

Sin embargo, la banda siempre se mantuvo en el underground a pesar que el movimiento independiente de su país empezaba con fuerza y esto se debe a que tenían un defecto: era demasiado originales hasta para los alternativos.

El productor, Gonzalo Córdova aseguró que Dios era diferentísimo, nunca antes había visto algo parecido, era muy fuerte, las letras de Pedro eran brutales. El desafío era capturar la química de los tres en vivo, la cual era una patada en los huevos”.

Tomás diría que en su momento “Mis amigos pensaban que mi banda era una mierda, mi novia pensaba que mi banda era una mierda, la novia de Pedro pensaba que su banda era una mierda. Todo el mundo pensaba que lo que hacíamos era una basura, que estaba mal.

A pesar de esos comentarios, los tres jóvenes seguirían por la senda ruidosa durante 9 años. A pesar de las diferencias de pensamiento y odio mutuo, ingresarían al estudio para registrar su único CD que vería la luz en el 2001 mediante el sello F.A.N. (Feliz Año Nuevo Discos).

El disco homónimo de portada roja tuvo buenas críticas por la prensa alternativa. Se realizaron un par de shows de presentación  y Pedro lo dejaría todo para irse a vivir a España, donde terminaría afincándose en Palma de Mallorca.

Dios existe

Recuerdo que conocí a Tomás en diciembre del 2018 cuando llegó a Lima para dar un par de shows con Mueran Humanos. Nos tomamos unas cervezas, fumamos unos cigarros, nos sacamos unas fotos y me contó que durante un concierto de su actual banda en Buenos Aires, llevó para vender algunos CDs de Dios que Gonzalo había encontrado en alguna caja. Luego de algunos minutos de haberlos puesto sobre una mesa, se dio cuenta que habían robado dicho material. Yo, en una situación así, hubiera hecho lo mismo.  No, es broma, hubiera pagado por el CD.

En la actualidad, la única forma de conseguir el material físico de Dios es recurriendo a la web Discogs, donde con suerte podrán comprar un CD desembolsando la módica cifra de 50 euros. Y el casette en vivo, llega a costar mucho más. Solo para los devotos.

Dicen que el tiempo de Dios es perfecto y también creo en ello. El tiempo ha colocado a este grupo en el lugar que merece dentro de la vanguardia argentina. Pasarán muchos años más y seguirá siendo una fuente de consulta o inspiración para los jóvenes.

Déjense atrapar por esos ritmos hipnóticos y escuchen las letras. Quedarán agradecidos de por vida. Amén.

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