Humor, congresistas y vacancia fallida

Los sucesos que acontecen en nuestro pintoresco escenario político son insumos precisos para el meme, la risa, la parodia. En la última semana, Ejecutivo y Legislativo protagonizaron un nuevo episodio de una saga que comenzó el pasado 30 de septiembre del 2019 con el cierre del Parlamento. Ahora, se deliberó, entre disparates y cuestiones constitucionales, si el presidente Martín Vizcarra debía ser vacado por presentar una confesa incapacidad moral permanente, argumento vaporoso que necesita ser aclarado por el Tribunal Constitucional en los próximos meses.

Tras la revelación de los llamados “Vizcarraudios”, saltaron a las tablas personajes caricaturescos como el tristemente célebre Richard Swing, el presidente del Congreso  Manuel Merino —quien, junto a Acción Popular, protagonizó el golpe de Estado más inocente de la historia— y Karem Roca, femme fatale que cierra el reparto estelar de esta novela. En el final de temporada, observamos una victoria pírrica por parte del Gobierno, luego que se rechazara la moción de vacancia en contra del mandatario.

Ya hemos renegado suficiente, así que sugiero reír un poco. Al fin y al cabo, los conflictos hepáticos terminan siendo dañinos, nada que una dosis de humor no pueda remediar. Y es que bastó observar el logo del programa del comediante Jorge Benavides, colándose en la rueda de prensa de Richard Swing, para comprender que asistíamos, con boleto de primera fila, a un espectáculo circense.  Aprovechando las tendencias, hubo quienes aseguraron que el Ejecutivo era una especie de “Miyagi-Do” y el Congreso encarnaba a los “Cobra Kai”. Lo cierto es que el humor y el absurdo constituyen parte de la genética congresal; esto se explica en el hecho de que nuestra política anda en pañales. El Perú registra la infancia más larga que se haya visto a nivel mundial: 200 años han pasado desde el grito de independencia y el país se niega a dar sus primeros pasos.

Estas taras rompen la idea rígida que se tiene de un Gobierno, trasladando la escena dura a la comedia. Por ejemplo, al mencionar la palabra “congresista”, ¿qué es lo primero que evoca la mente? Otorongos, ganapanes, algunos dirán ladrones y otros quizás recuerden los apodos de unos cuantos que desfilaron por el Salón de los Pasos Perdidos.

Rosario Sasieta, otrora congresista en el año 2006 y hoy ministra de la Mujer, se ganó a pulso el apodo de “Lava pies”, luego que una trabajadora de su despacho la denunciara, en el año 2009, por obligarla a hacer trabajos impropios de una asesora. Si dijese Miro Ruiz, es probable que el nombre no les recuerde nada, pero si mencionase “Mata perro”, tal vez capten a quien me refiero. El contador y padre de la patria, salido de los cuarteles del Nacionalismo, fue denunciado por la ciudadana Wendolyn Cárdenas, en el 2008, por haber ultimado de tres balazos a su Schnauzer, que respondía al nombre de Matías. El parlamentario se defendió diciendo que fue necesario dispararle al can, debido a que intentó comerse a unos pollitos que criaba en casa.

Estos personajes no llegaron al Congreso por arte de magia, sino que fueron colocados en las curules por voto popular. Por eso, resulta tan importante desterrar la costumbre de votar siempre por el mal menor, con los ojos cerrados o tapándose las narices ¿Cómo, si no, llegó Víctor Valdés al Congreso? Este personaje formó parte de las filas de Perú Posible en el año 2001 y arrasó en los comicios de su natal Pucallpa. Algunos le decían el millonario ilustrado, pues alardeaba poseer una biblioteca valorizada en un millón de dólares. La noche le sobrevino cuando saltó un escándalo por una hija no reconocida y tras la denuncia que se le hiciese por ser dueño de un prostíbulo clandestino en San Borja. Tras ser condenado a cuatro años de prisión suspendida, desapareció (por fortuna) de la escena política.

A la pista saltan otros tantos como José Anaya, el popular “Come pollo”; Leoncio Torres Ccalla, excongresista de Perú Posible en el 2001, acusado de violación a una menor y apodado como “Viejo verde”; Gerardo Cruz Saavedra, recordado por su célebre juramento “por Dios y por la plata”, el cual dijo que patentaría ante el Indecopi; Rocío González, más conocida como “Roba luz”, entre otros que conforman esta variopinta galería de pillos.

La anécdota no queda allí. A parte de los alias y hechos curiosos, cada cierto tiempo aparecen políticos que acuñan frases para la posteridad. Repasemos algunas declaraciones ocurrentes. Si bien Acción Popular se encuentra en boca de todos por estos días, también lo estuvo cuando el expresidente Fernando Belaúnde Terry dijo que las primeras acciones de Sendero Luminoso eran actos de unos “simples abigeos”; o quizá recuerden la patinada de Rafael Rey respecto a las esterilizaciones forzadas durante el régimen fujimorista: “no fueron contra su voluntad, sino sin su voluntad”; otra perlita más de los fujimoristas, cortesía del ex portavoz Jorge Trelles con su “nosotros matamos menos que los otros”; “¡hermano, hemos hecho un faenón!”, en la voz ronca de Alberto Químper en los Petroaudios; don Isaac Humala también fue alcanzado por el absurdo: “sí, soy racista, en el Perú deben gobernar los cobrizos”; y como cierre, el desaparecido expresidente Alan García, con su máxima “la plata llega sola” (consejo que le dio a Jaime Bayly, tras animarlo a lanzar su candidatura a la presidencia).

Pareciera como si los políticos se esmerasen en superarse entre ellos. A veces, ser presidente, congresista, ministro o lo que fuere, se trata de encarnar a una persona que piensa una cosa, dice otra y actúa de diferente manera. Y aquí se engranan dos situaciones caricaturescas. La primera tiene que ver con la visita de la Comisión de Venecia al Parlamento Nacional, a pedido de la Comisión de Constitución, para escuchar los argumentos en contra del proyecto de ley de adelanto de elecciones propuesto por el Ejecutivo. En dicha sesión, los congresistas no hicieron más que evidenciar la supina ignorancia que poseen en cuanto al desarrollo de un debate. Empecemos por la exparlamentaria Yenny Vilcatoma quien, lejos de desarrollar sus argumentos, tomó más de veinte minutos en exponer que su vida estaba en peligro, pues había recibido cerca de 70 llamadas telefónicas amenazantes, dejando a los miembros de la Comisión de Venecia con varios signos de interrogación sobre sus cabezas.

A su turno, el exparlamentario Gilbert Violeta dijo que el adelanto de elecciones era un invento del Movadef, brazo ideológico de Sendero Luminoso, pronunciándose en la misma línea la exparlamentaria fujimorista Luz Salgado, cuando en un principio se acusó al Gobierno de Vizcarra de incurrir en un acto inconstitucional por este hecho.  

El youtuber conocido como Curwen explicó, en un video realizado para el grupo La República, que la participación de Héctor Becerril en dicha comisión equivalió casi a una confesión sincera. Y es que el ex congresista (también fujimorista), dijo que sobre él pesaban cinco investigaciones, por pertenecer presuntamente a cinco bandas criminales como Los temerarios del crimen, Los Wachiturros de Tumán, Los cuellos blancos del puerto, entre otros ¿Y sobre el proyecto de ley? Es una persecución política hacia el fujimorismo, respondió. La cereza del pastel fue colocada por Milagros Salazar (adivinen qué, ¡fujimorista también!), quien utilizó memes, tweets y publicaciones del Facebook para justificar una supuesta injerencia ideológica chavista en el Perú ¿y el adelanto de elecciones, para cuándo? Estoy seguro que el consuelo de los comisionados fue caer en algún huarique y comerse un buen cebichito, para deglutir el mal rato.

La pobreza parlamentaria no constituye una rareza en sí misma. Es moneda corriente que oportunistas trepen a los escaños con la ayuda de fajos de billetes, personajes que toman el Congreso como una especie de “escuelita”, para justificar los beneficios de la actividad parlamentaria —¿alguien dijo Édgar Alarcón por allí? De este modo, se abre la segunda escena que completa la marcha alegórica.

Si bien las baterías estaban enfiladas a criticar a Martín Vizcarra por los audios y la cercanía de Richard Swing con Palacio de Gobierno, el debate tomó no solo la tangente, sino también la cotangente, el seno y el coseno del asunto. Dicho sea de paso, el abogado Roberto Pereyra, defensa legal del mandatario, jugó con la ignorancia de los congresistas, esgrimiendo argumentos que dejaban en evidencia la fragilidad de la resistencia opositora. Es necesario acotar que, salvo dos congresistas, ninguno de los 130 participantes del debate rebatió la defensa planteada por el Ejecutivo. De allí que las intervenciones fueron un conglomerado de bramidos, gritos, retóricas y sinsentidos. Rescatemos algunos de estos pasajes.

A Daniel Urresti, congresista de Podemos Perú, no se le ocurrió mejor símil que convertir a Palacio de Gobierno en un símil de Zombieland: “el señor Martín Vizcarra cierra su mandato como un pie de página en la historia de la república. De aquí a julio, Vizcarra habitará palacio, pero será un muerto viviente». En el caso del parlamentario Posemoscrowte Chagua, integrante de Unión por el Perú, no solo dijo esperar que el mandatario pase por el banquillo y termine en la cárcel, sino que le deseó la pena de muerte por “traición a la patria”. Eso sí, se mostró a favor de que el jefe de Estado sea sometido a un juicio justo.

Singular intervención tuvo Omar Chehade, de Alianza para el Progreso, quien aseguró que Vizcarra es un presidente deslegitimado e incapacitado para gobernar; por ello, lo calificó de pato rengo y cojo, concepto que, según él, recoge la doctrina política. Quizá debieron recordarle al buen Chehade que la misma Nadine Heredia le recomendó “caminar derecho”, luego que le estallase en la cara el escándalo de la azucarera Andahuasi en octubre del 2012. Finalmente, la congresista María Bartolo, de Unión por el Perú, con una convicción de acero, aseguró que el pueblo recordará a este Congreso por ser “Shakiros”, debido a que los parlamentarios son ciegos, sordos y mudos por no aceptar la vacancia de Vizcarra. Debe rescatarse la espontaneidad, la sinceridad de su sarcasmo, pero de ninguna manera avala el oficio de un político que aspire, por lo menos, a serlo.

Lo curioso es que Acción Popular, partido que propulsó la vacancia, terminó votando en contra de la misma, hecho que puede entenderse como una forma de salvaguardar su alicaído prestigio ante las elecciones que aguardan a la vuelta de la esquina. La moción perdió peso, no solo por la llamada tranquilizante de Merino a las Fuerzas Armadas, sino porque, de algún modo, la estrategia del congresista Alarcón y compañía se vio socavada por los actos de Swing y Karem Roca, quienes quitaron la seriedad a un acto que intentaba desmaquillarse y cambiar los bombachos por un reluciente sastre.

Tras diez días convulsos, puedo asegurarles que la mejor forma de abordar la política, al menos en el Perú, es con humor. Recuerden: podrá cundir el desánimo, la indignación, incluso la rabia, pero tengan por seguro que aburrimiento jamás tendremos, pues la realidad que nos acecha es una ficción por demás entretenida. Mientras aguardamos un verdadero cambio, es mejor tener suficiente canchita en el tazón.

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