Marius Jacob: la persona que inspiró la serie «Lupin»

Como en su momento sucedió con la película “V de Vendetta”, inspirada en el cómic de Alan Moore; nuevamente un mass media ha sacado a la palestra a un personaje inspirado en el ideal anarquista.

El éxito de “Lupin” serie francesa producida por Netflix e inspirada en las novelas policiales de Maurice Leblanc, se debe a lo atractivo de su personaje principal: un ladrón de guante blanco que hasta cuando parece que ha perdido, siempre sale victorioso.

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Arsène Lupin fue para Leblanc lo que Sherlock Holmes fue para Conan Doyle, así de enorme fue el éxito y reconocimiento que le generó la creación de dicho personaje, el cual , como pocas veces se admite, esta inspirado en un anarquista ilegalista que llegó a cometer más de 150 asaltos en la Francia del siglo XIX: Marius Jacob.

El anarquista que inspiró a Arsène Lupin

La vida de Marius Jacob, al igual que de cualquier anarquista, era digna de ser llevada a los libros o como se ha visto recientemente, a la pantalla chica. Nació el 29 de septiembre de 1879, en el seno de una familia obrera de Marsella, Francia, y a los 11 años se enroló en un barco como aprendiz de marino y llegó hasta Sídney, Australia. Sin embargo, desertó de la tripulación y a su regreso repetiría constantemente: “Yo vi el mundo y no es hermoso”.

Tuvo una corta temporada como pirata pero lo abandonó rápidamente debido a que se trataba de un mundo demasiado cruel. Regresó a Marsella en 1897 y tras iniciarse como aprendiz de tipógrafo, empezaría a participar en reuniones anarquistas y terminaría abrazando el ideal libertario.

Tras leer a Piotr Kropotkin se convenció definitivamente en luchar por la causa anarquista ya que estaba convencido que “la propiedad es un robo”, es por ello que en 1900 formó la banda “Los trabajadores de la noche” para robar a quienes consideraban parásitos sociales. Es decir, empresarios, jueces, soldados y el clero. Asimismo, para integrar su banda se debían respetar 4 principios: no asesinar a nadie excepto para proteger la vida o escapar de la policía; nunca robar a quienes consideraban cumplían actividades útiles –médicos, arquitectos, artistas y más-; robar solo a los parásitos sociales y finalmente, un porcentaje del dinero robado sería siempre destinado para la causa libertaria.

Entre 1900 y 1903, a su banda se le atribuyeron 156 expropiaciones en toda Francia e incluso el extranjero. Además, Jacob continuó persuadiendo a obreros para que se sumen al anarquismo, esto hasta que un día recibió una pregunta tajante: ¿Y mi jubilación? Fue allí que empezó a sentir que la suya era una causa perdida.

El 21 de abril de 1903, tras complicarse un atraco en Abbeville y tras asesinar a un oficial de policía para escapar, Jacob sería capturado junto a 2 de sus cómplices. Pasarían 2 años hasta ser juzgado en Amiens, entre los días 8 y 22 de marzo de 1905.

Ante los jueces leería un texto autoinculpatorio que dejaría muy en claro el estar orgulloso de su revolución:

“Señores,

Ahora ya sabéis quién soy: un rebelde que vive del producto de sus robos. Aún más, he incendiado hoteles y he defendido mi libertad contra la agresión de los agentes del poder. He puesto al descubierto toda mi existencia de lucha; la someto, como un problema, a vuestras inteligencias. No reconociendo a nadie el derecho de juzgarme, no imploro ni perdón ni indulgencia. Nada solicito a quienes odio y desprecio. ¡Sois los más poderosos! Disponed de mí de la manera que gustéis, mandadme al presidio o al patíbulo, ¡poco me importa! Pero antes de separarnos, dejadme deciros unas últimas palabras”.

Marius expondría de manera magistral su postura a favor del robo. El texto completo y otros escritos han sido recogidos en el libro ¿Por qué he robado? y otros escritos.

“El robo es la restitución, la recuperación de la posesión. En vez de encerrarme en una fábrica, como en un presidio; en vez de mendigar aquello a lo que tenía derecho, preferí sublevarme y combatir cara a cara a mis enemigos haciendo la guerra a los ricos, atacando sus bienes…”

A pesar de su exposición, fue condenado a trabajos forzados en la prisión de Cayenne, en la Isla del Diablo, ubicada en la Guyana Francesa –evitó la guillotina- donde soportaría 20 años pero con 17 intentos de fuga, hasta que a fines de 1927 sería liberado gracias a una campaña nacional a su favor.

En 1929, tras superar una fuerte depresión por la muerte de su esposa, Rose;  le presentarían al director del periódico Libertaire, Louis Lecoin, con quien forjaría una fuerte amistad y juntos promovieron la campaña contra la extradición de Durruti –además destinaba sumas de dinero para financiar la publicación-, a quien le esperaba la pena de muerte en España.

En 1936 viajaría hasta Barcelona para apoyar a la CNT y sumarse a la Guerra Civil Española. Sin embargo, debido a su edad sintió que aquél no era su lugar y regresó a Francia para llevar una vida tranquila como comerciante.  Ya anciano con 75 años, y durante la II Guerra Mundial, apoyaría a la resistencia francesa y su casa siempre servía como refugio a los españoles fugitivos.

Luego de la muerte de su madre en 1941 y de su segunda esposa en 1947; 7 años más tarde, en 1954, víctima de otra profunda depresión, Jacob acabaría con su vida inyectándose una letal dosis de morfina, tras brindar una fiesta para sus amigos en su casa. En su carta de despedida confesaría que se fue del mundo con “la sonrisa en los labios y la paz en el corazón”, además, la misiva terminaba diciendo “Dejo aquí 2 litros de vino rosado. Brinden a mi salud”.

El escritor francés, Jean-Marc Delpech, publicó una apasionado biografía de Jacob, la misma que lleva por título “Robar para la anarquía”, donde revela una carta escrita a su amigo Robert Passas, a quien le comenta sobre el éxito de las novelas de Leblanc, asegurando lo siguiente: “Como una novela de fantasía es muy buena. Eso es lo que le gusta al público. Pero en el nivel de la técnica es una tontería. Demasiado absurda, inverosímil. ¡Y pensar que es uno de los mayores éxitos en las librerías!”.

Es por ello que el epitafio de su tumba reza así: “Alexandre Marius Jacob, pudo ser Arsène Lupin”.

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