Un monólogo llamado “Conferencia sobre la lluvia”

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Conferencia sobre la lluvia es un retrato de un lector apasionado, que vive en la literatura, así como sufre por ella.

Soy un asiduo asistente a los teatros, mi gusto por poner el culo en las butacas va por encima de las muestras de arte a la que asisten personas que distan bastante de mi aspecto, tanto físico como social. De otra forma, también he sido un crítico del teatro desde su lado virtual. Me he negado a comprar entradas para poder ver obras a través de una pantalla. Claro, es innegable que es nuestra única posibilidad hasta el próximo año. Que además no deja de ser incierto con el desarrollo de la pandemia. Un país con los índices más altos en mortalidad y demás detalles no evadibles, pero si tema de tener en cuenta con mucha cautela.

Este fin de semana sucumbí. Di mi brazo a torcer. En el sentido técnico de la palabra, no compré entradas para ver esta obra de teatro, pero si fui un asistente con bastante atención a una mesa ovalada donde a través de un ordenador portátil empezaríamos a ver la obra. Esta vez lejos del telón, pero cerca de la escena. La obra “Conferencia sobre la lluvia”. ¿Por qué acepté ver esta obra? La respuesta es solo una: Alberto Ísola. Un actor que no me ha decepcionado en lo más mínimo sobre las tablas. Podría decir, que admiro su puesta en escena. Siento que es un conocedor y necesitaba concentrar mi mirada, distraída por naturaleza.

Conferencia sobre la lluvia

Ísola se pone en la piel de un bibliotecario, de una vida rutinaria, que sonaría amarga para más de uno. Pero este disfruta de sus gustos sencillos socialmente y complejos si se trata de los libros. Él tiene que dar una conferencia, su tema, la lluvia. Ha perdido los papeles, la guía para emprender esta exposición frente un público (esta vez imaginario). La obra tiene un alto contenido de citas de libros para poder enmarcar. Frases que componen el alma humana en toda su expresión. La voz de Alberto como actor resuena bien, algo más que bien. Deja que uno se impregne de ese aroma que destila al hablar, que le creas lo que está diciendo. Que te dejes llevar. El teatro, como dije siempre, es, una cita íntima.

El bibliotecario comienza a ensayar su conferencia, llenando de metáforas su discurso. Como si la lluvia fuera un don de nostalgia, de pérdida si se quiere. Como hilos que caen de forma oblicua. Se encuentra con el amor en la misma biblioteca que cuida con demasía, donde pone y saca libros. Se encuentra con una mujer que busca libros difíciles y eso le llama la atención. Ellos llegan a darse el mundo, pero ella siempre dirá: «Fuera del cuerpo, nada». Una limitación de sus encuentros. Que no serían más allá que ocasionales carnales. Que huirán del entendimiento de él, que quería completar esa esfera, unir esas dos mitades. Cuando averigua por qué no pueden estar juntos. Todo se rompe.

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Él vuelve a su discurso, a su conferencia sobre la lluvia, a hablarle a la cámara como si fuera el público. Rompiendo la cuarta pared. Pero no, hay algo o alguien más en esa habitación en la que ensaya. Algo más que sus palabras y eco de su voz grave. Algo que apela a sus recuerdos y a la historia que no se animó a continuar.

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Las temporada va del 16 de octubre hasta el 8 de noviembre través de streaming en la plataforma CCPUCP en casa.

Finalmente, queda agregar que este monólogo de Alberto Ísola es espectacular. Me deja el único sin sabor de no haber podido ir al teatro del Centro Cultural de la Universidad Católica para ver este acto en persona. Por lo demás, nada que reprochar. Una obra altamente recomendable.

Sobre Alvaro Sinarahua 29 artículos
Redactor, comunicador y visitador de teatros.

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