Un virus que mata a la cultura (o lo que queda)

Hace unos días, la famosa cantante Susana Baca hizo pública una carta donde pedía al presidente Sagasti, un apoyo urgente al sector cultural. Este llamado de auxilio, evidenció la situación crítica que viven muchos artistas y actores culturales en el país.

Cuando la primera cuarentena se prolongó por meses, el impacto económico para los negocios ligados a la cultura fue enorme. Librerías, conciertos, teatros y un sinfín de locales fueron prohibidos sin que las autoridades dieran una alternativa de trabajo viable.

Ante ello, muchos músicos y gestores intentaron suplantar aquellos espacios con   plataformas virtuales que permitían realizar conciertos y hasta teatro en vivo. No obstante, en el camino, se evidenció diversos factores limitantes, pues, el arte, a diferencia de otras actividades, supone una experiencia necesaria de interacción social y emocional. 

Recordemos por ejemplo que a mediados del año pasado en Piura una asociación de artistas, conformada por 160 miembros, no pudo más y clamó en la puerta de la municipalidad que se les brinde un apoyo laboral debido a la frágil situación que sufrían producto de la larga cuarentena.

Por otra parte, tiempo después del escándalo de Richard Swing, el Ministerio de Cultura se vio nuevamente inmerso en críticas, luego de que aparecieran denuncias de artistas indígenas, quienes no recibieron el apoyo económico que el Mincul prometió darle a cambio de trabajos realizados a dicho ministerio.

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Pero no solo pasa con artistas. Sitios de cultura emblemáticos como librerías en el Centro de Lima han tenido que cerrar. Hace unas semanas, la peña “Del Carajo”, uno de los puntos de encuentro del criollismo en el Perú, anunció su cierre definitivo, mientras que muchos otros espacios están a punto de cambiar de rubro o cerrar para siempre.

Sin duda alguna, la crisis sanitaria y económica viene afectando al sector de una manera especial, ya que esta industria dependía como ninguna de la realización de eventos con la presencia de un público masivo.

Ante este escenario crítico, recordemos las palabras que la ganadora del Grammy, Susana Baca, le dedicó al presidente y por qué no —a modo de reflexión y si está en nuestras posibilidades— apoyar las actividades culturales que tanto requieren en estos días de nuestra ayuda.

“El fondo que con tanto bombo se entregó no ha alcanzado ni siquiera para el 10% de los artistas. Somos muchos los que vivimos del arte, somos mucha la gente que le da personalidad a nuestra nación, somos la memoria del pueblo” …

“Ayúdanos a sobrevivir con dignidad, nadie quiere ver a mis compañeros músicos vendiendo golosinas en los ómnibus, ver a mis amigos dejando de ser los artistas que somos para convertirnos en mendigos porque ya no hay espacios de trabajo”. Susana Baca.

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